Lo que escribes en tu agenda dice quién eres (y no es lo que crees)

Si abres tu agenda ahora mismo y lees la palabra "TRABAJO", ¿qué sientes?

@gabrielapp98

1/31/20262 min read

¿Un nudo en el estómago? ¿Ganas de apagar el despertador hasta que se rompa? ¿O una desconexión total, como si fueras un robot que solo espera a que den las seis de la tarde —o en mi caso, la 1 o 2 de la mañana— para empezar a vivir?

Te lo pregunto porque yo estuve ahí. Nueve años en España dan para mucho. He sido esa persona que odiaba todos los días, de lunes a lunes.

He tenido las manos tan hinchadas de fregar platos que no podía ni cerrarlas al llegar a casa. En ese momento, mi "trabajo" era un castigo que aceptaba porque "es lo que hay".

Pero déjame decirte algo que no te va a gustar: Echarle la culpa a las circunstancias es la forma más rápida de quedarte exactamente donde estás.

La trampa de la "Suerte"

Mucha gente mira a alguien que vive de lo que le gusta (en mi caso, el Pickleball y el entrenamiento) y dice: "qué suerte ha tenido de hacer lo que le gusta".

Es mentira. La suerte es una excusa que inventan los que se quedan sentados para justificar por qué otros sí avanzan.

Mientras yo fregaba esos platos que odiaba, tomé una decisión: No iba a ser una víctima de mi situación.

  • Si no podía ir a clase, estudiaba por internet en los huecos libres.

  • Si aparecía una oportunidad para aprender otra cosa (como el pickleball), no decía "no tengo tiempo" o "no tengo dinero". Decía: "Lo hago como sea".

La suerte me encontró, sí. Pero me encontró con el conocimiento para responder. Si me hubiera encontrado quejándome de lo duro que es ser inmigrante o de lo mucho que cansa la hostelería, la "suerte" habría pasado de largo.

Tu "antes" es tu combustible, no tu cadena

Hoy he escrito "TRABAJO" en mi agenda y he sentido una satisfacción que no se paga con dinero. Pero te digo una cosa: Agradezco cada plato que fregué.

Si no hubiera pasado por eso, hoy no saborearía mi trabajo de esta manera. Si lo bueno me hubiera llegado sin esfuerzo, sería una profesional mediocre que no valoraría ni tu tiempo ni el mío.

Si hoy estás en un sitio que odias, tienes dos opciones:

  1. Seguir en modo robot, esperando que el viernes (o el día que te den libre si estás en hostelería) te salve la vida. Spoiler: no lo hará.

  2. Empezar a construir el camino de salida mientras todavía tienes los pies en el barro.

¿Qué vas a poner mañana en tu agenda?

El deporte, la salud y el rendimiento no van de tener buena genética o tiempo libre. Van de disciplina. La misma disciplina que usé para estudiar cuando estaba agotada o no me apetecía, es la que hoy aplico para que mis alumnos aprendan y mejoren.

Si quieres que las cosas cambien, el cambio no empieza en tu jefe, ni en tu país, ni en tu suerte. Empieza en lo que estás dispuesto a hacer cuando las manos te duelen, no tienes ganas, estas cansado y nadie te está mirando.

Después de todos estos años —que alguno dirá que son pocos, siempre hay alguno— yo ya sé lo que significa para mí la palabra "trabajo".

Y para ti, ¿es una condena o es la herramienta para llegar a donde quieres?

Te lo digo de todo corazón: SIGUE. VAS A LLEGAR.

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